Toots Thielemans
Toots Thielemans ::: Abril 29, 1922
 

EFE::: F.H. Ginel

El legendario músico belga Jean-Baptiste Thielemans, virtuoso de la armónica conocido por su nombre artístico «Toots», autor de temas icónicos, habría cumplido este viernes cien años de vida consagrada al jazz y Bruselas, su ciudad natal, lo celebra con una lluvia de homenajes, conciertos y exposiciones.

De los cafés del barrio bruselense de Les Marolles a los selectos clubes de jazz de Nueva York, Thielemans, fallecido en 2016, grabó con algunos de los artistas más populares y exigentes del jazz a nivel internacional, como Jaco Pastorius, Quincy Jones, Miles Davis, Billie Holiday o Charlie Parker.

Durante una carrera de 70 años produjo un flujo constante de trabajos de estudio, incluidos anuncios de televisión, el tema musical de la serie infantil «Barrio Sésamo», las bandas sonoras de películas como «Midnight Cowboy» (1969), «Turks Fruit» (1973) o «The Sugarland Express» (1974) y colaboraciones con cantantes como Billy Joel, Paul Simon o Johnny Mathis.

«Todo ha sido casualidad para mí. Nunca busqué la armónica, la escuché. Empecé a tocarla, ya en el ateneo de Koekelberg (Bruselas), y muchos músicos me decían que solo era un juguete que tenía que tirar», contó en 2012, en una entrevista al periódico flamenco «De Morgen» con motivo de su 90 aniversario.

Además de la armónica, Thielemans fue un destacado guitarrista y silbador, pero, cualquiera que fuese el instrumento que tocara, era un genio de la melodía y de la improvisación que desarrolló su propio timbre añadiendo sus raíces musicales europeas a su conocimiento del jazz.

Su peculiar sonido de armónica, característico por los tonos de acordeón y sus ingeniosas modulaciones, lo lograba con un instrumento cromático hecho a medida que le permitía moverse a través de tres octavas y con el que cubrió multitud de géneros sin abandonar su identidad: pasó por el jazz tradicional, el bebop, el hard bop y hasta por el jazz latino.

Para celebrar su centenario, su memoria y su herencia, Bruselas, su ciudad natal, organiza una lluvia de homenajes, exposiciones y conciertos con músicos que trabajaron con él, como Tutu Puoane, Philip Catherine, el dúo Grégoire Maret y Kenny Werner, Claudio e Ivan Lins o la Brussels Jazz Orchestra y la Metropole Orkest, que tocan este viernes en el Bozar.

DE ANIMADOR EN CAFÉS A LEYENDA DEL JAZZ

La vida de Thielemans es la historia de un ascenso excepcional que le llevó a compartir cartel con grandes nombres como el saxofonista Sidney Bechet, la cantante Elis Regina, el guitarrista Pat Metheny o los pianistas John Williams, Oscar Peterson y Fred Hersch.

Nació en el barrio de Les Marolles, en Bruselas, y a los tres años ya trasteaba con el acordeón, un instrumento con el que más tarde trabajaría animando el café de sus padres antes de aprender a tocar la armónica y de descubrir el jazz por un disco del trompetista estadounidense Louis Armstrong.

A principios de la década de 1940, inspirado por el jazzista belga Django Reinhardt, un joven Thielemans decidió iniciarse a la guitarra y adoptar el apodo de «Toots», bajo el cual actuó con la vocal francesa Edith Piaf y con la banda europea del gigante del swing Benny Goodman, antes de mudarse a EE.UU. en 1952.

Allí tocó con una banda de Charlie Parker de la que también formaba parte Miles Davis, se convirtió en miembro del popular quinteto de George Shearing y dirigió la expresiva sesión «Man Bites Harmonica!» en 1958 junto con el saxofonista Pepper Adams y el pianista Kenny Drew.

Los sonidos de su álbum «Affinity», grabado en 1979 con Bill Evans, Marc Johnson, Eliot Sigmund y Larry Schneider, le sirvieron para consolidar su nombre en el mundo del jazz y, como admitió en una entrevista para el medio bruselense Bruzz en 2012, es uno de los trabajos de los que más se siente orgulloso en toda su gigantesca discografía.

Thielemans fue nombrado «Maestro del Jazz» por el Fondo Nacional para las Artes de EE.UU. en 2009 y continuó tocando en público hasta que el deterioro de su salud lo obligó a retirarse a los 92 años.

La leyenda belga que conquistó el jazz con su armónica falleció el 29 de agosto de 2016. Era fundamentalmente feliz en el escenario, aunque siempre pronto a emocionarse, pues, como solía repetir en sus entrevistas, su actuación siempre estuvo «en algún lugar entre una sonrisa y una lágrima».