En el transcurso de cinco décadas, Gary Peacock se ha establecido como uno de los bajistas más versátiles y talentosos del jazz. Una de sus primeras influencias fue el saxofonista de vanguardia Albert Ayler, con quien Peacock tocó y grabó en los años 60. Su música también se ha visto muy afectada por sus estudios de música y filosofía oriental. Desde el decenio de 1980, Peacock ha ido añadiendo giros contemporáneos a los viejos estándares con el trío del pianista Keith Jarrett, que también cuenta con Jack DeJohnette en la batería. Peacock también sigue experimentando en sus colaboraciones con el pianista Paul Bley, con quien ha trabajado desde los años 60.

Peacock comenzó a tocar música de niño, estudiando piano en la escuela elemental y retomando la batería en la adolescencia. Todavía se consideraba pianista y batería cuando entró en la Westlake School of Music de Los Ángeles en 1952, donde dejó un curso de sólo seis meses. Peacock reanudó su educación musical en 1954 cuando fue reclutado por el ejército, actuando tanto con la banda militar de su base en Alemania como con un conjunto local propio. Cuando el bajista dejó su grupo alemán, Peacock tomó el instrumento él mismo y ha sido un bajista desde entonces. “Una vez que empecé a tocarlo, me pareció algo natural y fácil de entender y me involucré cada vez más con él”, dijo Peacock en una entrevista publicada en el sitio web de Earshot Jazz.

Tras ser dado de baja del ejército en 1956, Peacock permaneció en Alemania, uniéndose brevemente al quinteto del saxofonista Hans Koller. Más tarde ese año regresó a Los Ángeles donde comenzó a trabajar con los saxofonistas Bud Shank y Art Pepper y los guitarristas Barney Kessel. También hizo giras con el vibrafonista Terry Gibbs, grabó su primer álbum con la teclista Clare Fischer, y comenzó su larga asociación con el pianista Paul Bley.

En 1962 Peacock se trasladó a Nueva York, donde siguió trabajando con Bley y conoció al influyente saxofonista de vanguardia Albert Ayler. “Él se ocupaba de la música, realmente, realmente de la música y del desarrollo continuo con el instru mento, con la técnica, con todo eso”, recordó Peacock en una entrevista publicada en el sitio web All About Jazz. “Así que cuando tocaba no eran sólo graznidos y pitidos y bocinazos y ese tipo de cosas. Era realmente, venía de un lugar real. Era auténtico. Era realmente él.”

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