Historias-Biografias

Paolo Fresu y la Embajada Italiana…

Es verdaderamente una oleada la de destacados musicos provenientes de la peninsula que estan pegando fuerte en el ambiente: Los saxofonistas Stefano Di Battista y Rosario Giuliani, el pianista Steffano Bollani, de reciente visita a nuestro pais, los trompetistas Flavio Boltro, Marco Tamburiniel y el veterano Enrico Rava, el pianista Enrico Pierannunzi, otro trompetista Chris Botti aunque nacido en los Estados Unidos de ascendencia italiana y con el toque italiano, el guitarrista Emanuele Basentini, el pianista Pietro Lussu, el bajista Pietro Ciancaglini y el tambien trompetista Paolo Fresu que hoy destacamos, entre tantos otros…

Paolo FresuPaolo Fresu es quiza hoy lo mas representativo del jazz italiano, no solo como figura consagrada de su instrumento de entre los tantos jovenes talentosos trompetistas, sino del Jazz Italiano de hoy con personalidad propia: ” el jazz italiano tiene una marca precisa, una personalidad muy fuerte, tiene una idea de la musica muy melodica…” decia Fresu en un reportaje reciente, una personalidad construida a partir de la imagen americana pero de vuelo propio en los ultimos 15 años donde Fresu ha aportado genio, creatividad, poesia…

La musica de Paolo Fresu ronda permanentemente el lirismo, la melancolia, la introspeccion melodica, marcas indelebles del romantisismo italiano en particular y europeo en general. Nacido el 10 febrero de 1961 en Berchidda, donde desde hace algunos años se realiza el Festival de Jazz a su cargo. De personalidad muy inquieta lleva adelante cerca de 200 presentaciones al año, se ha embarcado en diversos y dispares proyectos como Musica etnica, World Music, Musica Contemporanea, Musica Antigua… Tambien ha coordinado numerosos proyectos multimedia, la cooperacion con actores, bailarines, pintores, escultures, poetas, etc., Y ha escrito musica para peliculas, documentales, videos, ballets y piezas teatrales, tambien coordina los Seminarios de Jazz en Nuoro y el Concurso de Grupos Jovenes de Oristano “Eurojazz”.

El listado de premios y distinciones recibidas a lo largo de su carrera es impresionante, destacan “Mejor Musico Europeo” con una de sus composiciones para “Academie du jazz” de Paris y el prestigioso “Django d’Or” (1996), “Mejor Musico International” (2000), Premio “Blue Note” (2007) , de entre mas de treinta distinciones.

Entre sus mas de 150 grabaciones y colaboraciones tan eclecticas como la grabacion junto a Elena ledda “Sonos ‘e memoria”, a la Kocani Orkestar o a Uri Caine, hasta su ultimo lanzamiento “Platinum Collection” este 13 de marzo por el sello Blue Note.

Paolo Fresu uno de los mas respetados, prolificos y talentosos musicos europeos a la vanguardia del jazz mundial.

Publicado por Juan Carlos en Historias-Biografias, 0 comentarios

Ernán López-Nussa: uno de los hombres clave del jazz cubano

Fuente: La Ventana
© Sigfredo Ariel

Sobrevivió a la estampida de Afrocuba y al nostálgico torbellino que vino después. Fue de los primeros en llegar y de los últimos en irse. De lo mejor que hací­a la banda a finales de los 70 y en los 80 —jazz— casi no quedan testimonios grabados, pero sí­, la leyenda. í‰l formó parte de esa leyenda desde 1977.
Sus primeros contactos con el jazz fueron a través de los discos que escuchaban sus padres, luego se vinculó con el grupo de Bobby Carcassés, nada menos. En la puerta de los 90 forma Cuarto Espacio, venturosa aventura con otros disidentes de Afrocuba. Ya por entonces habí­a compuesto y grabado “Momo”, número medular en el jazz cubano del último medio siglo (la frase es de Humberto Manduley). Por esos dí­as una mayor cantidad de público dentro y fuera de Cuba se enteraba de que Ernán López-Nussa era, entre otras cosas, un virtuoso del piano y que se estaba convirtiendo en uno de los hombres clave del jazz cubano. En este momento, todos lo saben.

Lo han situado ciertos crí­ticos (siempre apresurándose) en una ruta que va de Bill Evans a Keith Jarrett, pero no creo que Ernán se deje definir de manera tan sencilla. Hay quien lo recuerda, siendo estudiante aún, tocando en un carnaval habanero en lo alto de una carroza. Eso ha de dejar huellas de cierta profundidad.
Un buen dí­a sacó a la Sophisticated Lady de Ellington de la trágica oscuridad cabaretera y la puso a caminar por un mediodí­a de calle, en La Habana de ahora. Sucedió en From Havana to Rí­o, un disco fenomenal con músicos brasileños y cubanos, bisoños y veteranos. Como es de los que frecuentan el arcano de rejuvenecer, el danzón le sale tan fresco, de humor casi adolescente. Creo que le ha enseñado a amar la forma danzón a otros músicos, a gente que apareció después que él, o que simplemente no se habí­an percatado de las bondades danzoneras para el jazz.

En un ámbito lento, transparente, fruto de no se sabe qué nostalgia, metió el “Tin tin deo”, de Chano Pozo. Está en Havana Report, que, entre otras emociones fuertes, comienza con una re-visitación de Amén, la famosa danza de Cervantes. (Ha tocado mucho a Cervantes y lo seguirá tocando, pocos músicos de jazz se han aproximado a esas miniaturas del XIX, y él lo ha hecho por varios caminos).
Puede aparecer en una escena de concierto “culto”, de frac ante una orquesta de cuerdas, que en la televisión haciendo un solo en una charanga. Puede estar ahora mismo acompañando a alguien que canta una balada, que re-creando, metido hasta la cabeza en la calentura de una rumba con “mucha moña” de jazz o tocando “La muela”, aquel chachachá clásico de Richard Egí¼es.

Ama el blues y nunca ha escondido cierto costado sentimental que posee, a mucha honra —en Internet se encuentra un “My Funny Valentine” suyo (con Kenji Yoshida), aunque es un video, sospecho, piratesco, qué le vamos a hacer. En un clip de Ian Padrón aparece con expresión medio hierática, como de Buster Keaton, tocando un piano vertical por todos los rincones de La Habana desde lo alto de un camión de mudanzas. Una pieza suya, vertiginosa, sonriente.
De “sus cosas” creo que “Wendy’s blues”, “Lobo’s cha”, “Isla y bajo tus faldas” dan ejemplo e idea de lo diverso que puede ser el ámbito de su creación. Para la banda sonora de la pelí­cula La noche de los inocentes, de Arturo Sotto, concibió música inspirada y efectiva. No creo vaya a ser la única partitura que escriba para el cine. Ya lo descubrirán.

Su disco Mano de obra (piano solo) está conformado casi enteramente por composiciones propias, salvo dos temas inspirados —divertimento e improvisación— en un aire bachiano (“Preludio y fuga en Do menor”). Allí­ está “Renoir y Naná”, “Viña del señor” —Zontime No.2— “Bebiendo del sol” y una nueva, estupenda, versión de “Momo”. Para el booklet de ese disco escribí­ una noche del año 2004:

“Sus canciones —llamémoslas con él así­, o composiciones, textos, obras o conversaciones— pertenecen a un primer estado germinativo; al instante de abrir los ojos ante una catedral y comenzar a describirla sin que los ojos se hayan repuesto del deslumbramiento. Ha creado música para el ejecutante virtuoso que es y también para dar rienda suelta a la improvisación riente, a la paráfrasis, al intertexto maduro. Ha creado música, sobre todo, para aventurarse en el territorio donde se encuentra mejor: espacio que media entre tierra conocida y tierra ignota.”

Publicado por Juan Carlos en Historias-Biografias, 0 comentarios