El bueno de Toots, el abuelito piola…

Se nos fué…, un grande de verdad, un ser entrañable con cara de bueno, de viejito piola y querendón… Toots Thielemans tenía 94 años y falleció mientras dormia luego de una internación de varias semanas debido a su avanzada edad. No solo representa esa imágen de abuelo tierno sino que literalmente fué el padre de los armonicistas modernos, su estilo elegante de una musicalidad abrumadora conquistó el oído y el alma de melómanos y profános. Combinaba asombrosamente el suave y musical sonido de su armónica con el sonido de su silbido, tan suave, elegante y armonioso como el propio de su armónica inseparable. Que gran silbador fué el bueno de Toots!!, interpretaba maravillosamente ambos instrumentos. En sus comienzos solía hacerlo al tiempo que interpretaba la guitarra, su primer instrumento formal, algo que naturalmente hizo extensivo a lo largo de su carrera ya al comando de su armónica cromática. Por aquellos años ’50 se hizo célebre con Bluesette, un valsecillo simpático de su autoría interpretada con guitarra algo que hacía muy bien motivado por su paisano el guitarrista Django Reinhardt gran influencia para Toots, que se convirtiera en la llave que le abriera las puertas de las grandes ligas del jazz mundial. Bluesette cuenta con infinidades de versiones y a estas alturas ya un Standard.

Toots cuenta cómo surgió Bluesette: “Estaba de vuelta en Bruselas (luego de compartir una gira con Charlie Parker y Billie Holiday) tenía un concierto con Stéphane Grappelli, el violinista de Django. Se suponía que él salía primero y luego yo tocaba un par de temas con él. Total, que estaba haciendo dedos en el camerino y ahí estaba una vieja fotografía de Grapelli y Django Reinhardt con el Hot Club de Francia. Me quedé mirándola y, de repente, surgió esa melodía; un valsecillo simpático. Entonces, me puse a silbar la melodía al tiempo que la tocaba con la guitarra y vi que la cosa tenía su punto. Quién me iba a decir que aquella cancioncita improvisada iba a garantizarme la vejez…”

 “Puedo presumir de haber tocado con Charlie Parker” sostenía con orgullo pero no fue el único, la lista de celebridades es fenomenal algo redundante de mencionar a los melómanos habituados a su historia,  los menos sin querer y sin saberlo también fueron bendecidos por su música como por ejemplo los fanas de Plaza Sésamo que abria con una cortina musical del genial armonicista y entre los cinefilos quien no recuerda aquella gran película Perdidos En La Noche (Midnight Cowboy, 1969) genialmente protagonizada por Dustin Hoffman y Jon Voight que nos conmoviera tanto como por su imperecedera banda de sonido, también suena en Moon River (Henry Mancini) de Desayuno en Tiffany’s (1961).

Uno de los momentos cumbres de su carrera fué aquel disco increíble junto al eterno Bill Evans, Affinity (Warner Bros | abril 11, 1979), un disco imprescindible… Su sonrisa simpática, su gesto amigable y su celestial sonido le garantizarán la eternidad en el firmamento jazzero.

Gracias por la música…


“Bluesette”. Night of the Proms (Ahoy, Rotterdam, Netherlands, 2009)


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