La invención de Ornette

Ornette-quartetMe encuentro sentado a la mesa durante la cena de éste último domingo intentado interesar a mi hijo menor de 15 años sobre la magnitud de la perdida de la gigantesca figura de Ornette Coleman. Él apenas despega los ojos de su sandwich de milanesa y cada tanto dispara una miradita entre interesado y piadoso mientras mi esposa no para de reirse en un ataque incontenible preguntandome que había tomado!!

Porque no se trata exclusivamente de la perdida de un músico de jazz, se trata de la perdida de un testigo privilegiado de una época de efervescencia desde muchos planos: los ideales políticos, los movimientos sociales, los culturales… Y no un testigo pasivo de una época gloriosa en muchos sentidos, sino una pieza clave en el desarrollo de un movimiento que empujó a la compungida lucha por los derechos civiles en su propio país. Una desesperada búsqueda por redefinir el concepto de libertad aparentemente solo disponible para un selecto grupo de hombres blancos en un país que sostiene de forma hipócrita su condición de paladín de la libertad y los derechos civiles, consagró el nacimiento de un movimiento que enarbolaba las banderas de la libre expresión.

“Más que un movimiento, una declaración de principios…”

De ahí que Ornette merece que lo ubiquemos en un contexto mucho más amplio que lo meramente musical que de por sí constituye una enormidad. La revolución gestada por el saxofonista fué su declaración de principios escrita por su esperanzadora búsqueda de un destino diferente, el grito anticipado de algunos de los movimientos populares en su país como el rechazo masivo de los jóvenes hacia la Guerra de Vietnam, la lucha por la igualdad de oportunidades, el fin de la discriminación racial…

La inconformidad, la incomodidad hacen que cualquiera busque un cambio hacia una posición mejorada y de éso Ornette tenía para hacer dulce, buscó romper con lo establecido y forjarse un destino con nombre propio y a la vez común a todos los sometidos, lo llamó simplemente Free nada más elemental y a la vez universal. Una revolución con armas de plástico y mente de genial estratega que supo como tal, aguantar el asedio y las burlas de sus colegas quienes no soportaban su música como la loca idea de que Ornette tocara con un saxo de plástico!!. A ésta locura se sumaron luego el cornetista Don Cherry quien también tocaba su corneta de plástico, el genial y recordado Charlie Haden y los bateristas Billy Higgins y Ed Blackwell.

Al tiempo en que Ornette ajustaba su invención y la fortalecía Martin Luther King decía ante una multitud “I have a dream”, se encendía la Cultura Hippie, la Beatlemanía, el Mayo Francés, la Primavera de Praga…, y su lugarteniente, el comandante Miles movía sus piezas con otro gran invento: el Jazz-Rock.

La globalización y el consumismo, la cultura de la inmediatez, las idéas de 140 caracteres, favorecieron el vacio intelectual en el que se ha sumergido buena parte de nuestros jóvenes, de nuestros hijos. Duró apenas unos minutos mi avanzada histórica sobre mi hijo quien apenas deborado su sandwich disparó hacia su habitación, ya tendré otras oportunidades de retomar la charla quizá no hablandole de Jazz, del Free y sus héroes. Una vez siendo muy chiquito dijo al aire en una de nuestras emisiones “El jas es una porquería…” y todavía lo piensa, pero pronto descubrirá que no se trata solo de notas musicales sino de la incontenible necesidad de expresarse sin ataduras ni condicionamientos, de ser libre…, de ser FREE…


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