La gigantesca figura de Miles

Miles Dewey Davis III
Alton, 26 de mayo de 1926
Santa Mónica, 28 de septiembre de 1991

Hoy 26 de mayo Miles cumpliria 84 años…



¿Cuál fue la trascendencia de Miles Davis en la historia de la música del siglo XX?

Fuente: elpais.com.uy/Suple/QuePasa/10/05/22/

“Fue una figura central del jazz durante 50 años”

El periodista (y músico) escocés Ian Carr (quien falleció el año pasado, fué, además de una autoridad bibliográfica, trompetista como Davis y grabó casi 30 discos desde 1961 hasta 2006. También fue un famoso conductor radial en la BBC), se propuso hacer la biografía definitiva de Miles Davis (Global Rythm) y lo consiguió. Davis fue un revolucionario del jazz que participó de cada una de las renovaciones de esa música. El característico sonido de su trompeta estuvo acompañado por un talento compositivo único, una personalidad avasallante y una figura pública que incluyó poses de divo y una legendaria adicción a la heroína. El libro reúne esas facetas e invita a escuchar esa melancolía única, por ejemplo, que le aportó al jazz.

La obra de Miles Davis, el trompetista, compositor y director de bandas de jazz, es una parte fundamental de la música del siglo XX y su extraordinaria carrera ha sido documentada en una cantidad monumental de grabaciones. Davis, una figura inspiradora que ha tenido una vida larga e inmensamente productiva fue una fuerza dominante del jazz desde su aparición en 1945.

En una ocasión Duke Ellington lo comparó con Picasso por la multiplicidad de su genialidad, y no cabe dudas que Davis compartía la universalidad de todos los grandes artistas. Debido a que nunca se contentaba con dormirse con descansar en los laureles, sino que buscaba sin cesar nuevas formas de hacer música, desconcertaba a los críticos y su carrera estuvo marcada por la controversia. Pero esa misma vitalidad era parte de su grandeza; él fue una figura central en prácticamente todos los nuevos movimientos del jazz desde la década de 1940 hasta los noventa.

Fue la primera persona desde Louis Armstrong que cambió el sonido de la trompeta y lo logró a través de un tono hermoso, redondeado, no metálico y sin vibrato que transmitía un lirismo tan profundo que Chico Hamilton alguna vez comentó: “Miles Davis es un sonido…, ¡toda la tierra que canta!”. Esa sonoridad única estaba realzada por inflexiones de una plasticidad brillante, un gran dinamismo rítmico y un despliegue tan audaz del espacio que las pausas de los solos de Miles Davis muchas veces parecían tan cinceladas y marmóreas como sus figuras melódicas. (…)

Con Kind of Blue, Davis estableció plenamente la belleza y la importancia de la improvisación modal, que se basa en escalas estáticas en vez de una secuencia móvil de acordes que en poco tiempo pasó a formar parte del lenguaje del jazz. El grupo que realizó esa grabación incluía a John Coltrane y Cannoball Adderley en saxos, Paul Chambers en contrabajo, Jimmy Cobb en batería y el que tal vez haya sido el miembro más significativo, el pianista Bill Evans, que dio a sus acordes una sonoridad conmovedora que se complementaba con la tristeza casi insoportable del sonido asordinado de Davis y el melancólico lirismo de su trompeta abierta. Las exquisitas interpretaciones y los sentimientos expresados en Kind of Blue añadieron nuevas dimensiones de sutileza y sofisticación al jazz. (…) Junto a Louis Armstrong y Dizzie Gillespie, Miles Davis es uno de los tres trompetistas más influyentes de la historia del jazz, pero mientras que los dos primeros introdujeron básicamente un solo enfoque estilístico, Davis ha desarrollado por lo menos tres estilos interrelacionados de trompeta: el tono lírico y minimalista (Kind of Blue), la elocuente brillantez de los álbumes en vivo (1961-1964), la abstracción y el cromatismo de fines de los años sesenta y la trompeta eléctrica de principios de los setenta. La versatilidad emocional de su trabajo es también superior a la de cualquier otro trompetista por su singular capacidad para pasar de la dolorosa instropección de algunas de sus baladas a la desenfrenada alegría de algunas de sus piezas de tiempo medio, o la violenta agresividad de las interpretaciones de sus bandas eléctricas de los sesenta.

Todo arte si es de calidad, expresa algo sobre la condición humana, y la obra grabada y en directo de Miles Davis siempre ha tenido como referencia esos aspectos más amplios. Todo arte verdadero es, también, un proceso de autodescubrimiento del artista, y Davis llegó más lejos por ese camino que casi cualquier otra persona en el jazz. Su confianza en sus propios gustos y visiones se había generado en ese costoso autoconocimiento.

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