Entrevista a Joachim Kühn

“Es importante estar atento a la belleza, venga de donde venga”

Fuente: www.elpais.com
Por: Chema Garcia Martinz – Ibiza – 26/08/2009

Joachim Kühn abandonaba cada cierto tiempo su refugio en el corazón del parque natural de Ses Salines, para llevar su música por los escenarios del mundo y regresar al anonimato de su plácida existencia ibicenca. Quince años después de su aterrizaje en nuestro país, el pianista y compositor va a ser, por fin, profeta en su tierra de adopción. Kühn será hoy la gran estrella de la sesión inaugural del festival Eivissa Jazz junto a sus inseparables Majid Bekkas y Ramón López, al laúd y la batería, respectivamente.

Joachim Kühn ha recorrido un largo camino para terminar aquí. Hijo de artista circense –“Mi padre funambulista me inculcó el gusto por el riesgo”– y hermano de un conocido clarinetista de jazz 15 años mayor que él, Kühn creció bajo la sombra alargada de su paisano Johann Sebastian Bach: “Vivíamos en el número contiguo a la casa natal de Bach en Leipzig, a pocos metros de la Iglesia de Santo Tomás, de la cual Bach fue director musical y donde se halla enterrado”. En 2001, el pianista tuvo la oportunidad de rendir tributo a Bach sobre el mismo instrumento empleado por el maestro pero su carrera de concertista se torció el día en que se cruzó en su camino el primer disco de free jazz: “Uno desarrolla una sensibilidad muy especial hacia la palabra libertad cuando se ha nacido en la Alemania del Este”.

En 1966, el joven pianista solicitó asilo político en la RFA. Ese mismo año, acudió con su cuarteto al Festival de Jazz de Berlín: “Éramos la nota estrafalaria en un programa lleno de grandes nombres venidos de América. Y, sin embargo, arrasamos”. Al año siguiente, Wein invitó a los Kühn a tocar en el festival de Newport. En esta ocasión, los hermanos estuvieron acompañados por Jimmy Garrison, el bajista de Coltrane, en lo que estaba previsto fuera el paso previo al encuentro con el saxofonista: “A los días recibí la noticia de que Coltrane acababa de morir”.

En el año 1974, Joachim Kühn visitó España con un grupo de jazz-rock progresivo, Association PC. Para entonces, el pianista cultivaba una imagen andrógina inspirada en el emergente glam rock: “Supongo que para un músico de jazz era algo extraño salir al escenario con las uñas pintadas”. En su transitar por el lado salvaje de la existencia, el pianista se convirtió en todo un especialista levantando novias ajenas. Entre sus víctimas se cuentan numerosas estrellas del jazz y el pop del momento. Como tantos otros, experimentó con las drogas y, a diferencia de muchos, salió vivo del intento: “Probé todas las disponibles hasta que llegué a la conclusión de que lo mejor es no tomar nada. Es la postura honesta para con uno mismo y quien te escucha”.

Tras residir en las ciudades de Leipzig, Hamburgo, París, Los Ángeles, Nueva York y, de nuevo, Hamburgo y París, en el año 1993 Kühn fijó su residencia en Ibiza, en el domicilio de su hermano Rolf: “Siempre había deseado vivir en un sitio donde pudiera vivir como me diera la gana y lo encontré”.

Quien ha sido reconocido como “una de las voces más poderosas del jazz contemporáneo” lleva una existencia al margen de los acontecimientos sin horario, sin teléfono móvil, sin televisión, ¡sin Internet!… el piano gran cola, una caja de amplificación para guitarra-bajo decorada por él mismo, discos, cientos de ellos (Kühn es un comprador compulsivo de música) dispuestos sin ningún orden preciso. El corazón musical de Kühn late non stop las 24 horas al día: “Si fuera por mí, publicaría un nuevo disco todas las semanas”. De J. S. Bach a Chet Baker o Eartha Kitt; Kühn ha tocado con el who’s who del jazz de las últimas cuatro décadas. Y, sobre todos ellos, un nombre: el de Ornette Coleman. A sus 65 años, apura la copa de la eterna juventud. Sus fuentes de inspiración varían: puede ser un atardecer en el desierto o una bañista en top less: “Lo importante es mantenerse siempre atento a la belleza venga de donde venga”.

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