Comienza hoy el Festival Internacional Buenos Aires Jazz

Entrevista a Adrian Iaies, director del Festival

Fuente: clarin.com | 15-10-08
Por: Federico Monjeau

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Entre hoy y el domingo se realizarán casi 50 conciertos que se complementarán con seminarios, proyección de películas y otras actividades relacionadas con el jazz. El músico y director del festival cuenta cuáles son las expectativas. Además, una entrevista a la cantante Rosa Passos, que cierra el encuentro, y una agenda con los imperdibles.

Pianista, compositor, productor y flamante director del Festival Internacional Buenos Aires Jazz, Adrián Iaies recibe a Clarín en una oficina del edificio Volta de Diagonal Norte al 800, donde el gobierno de la Ciudad ha centralizado los distintos festivales (tango, danza, teatro y cine, además de jazz). Las cinco direcciones se distribuyen en un mismo piso de ese maravilloso edificio decó de principios de los ’30, y ese igualamiento en el espacio representa en cierta forma una igualdad de jerarquías, lo que en el caso del Festival de Jazz significa un nuevo status y un perfil más nítido respecto de ediciones anteriores (cuando estaba en la órbita de la Dirección de Música).

Iaies explica a Clarín cómo planeó el Festival que abre hoy en el Coliseo con el pianista Randy Weston.

“Cuando me llamaron, propuse un plan, y nunca nadie me preguntó si Fulano vendía entradas o algo por el estilo. Lo armé sin condicionamientos. Lo primero que pensé fue en traer a Randy Weston, porque nunca había venido y nunca nadie lo iba a traer. Tiene 83 años y es esa clase de artista que nunca un empresario de acá va a contratar.

‘Por qué no?

Porque los empresarios siempre han ido para otro lado, y no los culpo, pero no para el de Weston, que no es del mainstream, que tiene un contacto con Africa, que no es latino como Chucho Valdés o tantos otros que ya han venido. Entonces, abrir el festival con un artista que nunca estuvo aquí, y de una tradición a la que nunca se le dio mucha bola… me parece que eso define algunas líneas. En principio, traer artistas que no han venido, y traer artistas que los empresarios locales no contratarían. En todo caso, se complementa la oferta privada. Un festival público tiene que hacer lo que no haría un emprendimiento privado.

‘Qué más tiene que tener un festival público?

Entre otras cosas, una programación variada. Abrimos con Weston, que es la tradición, pero también estamos trayendo a Guy Klucevsek y Alan Bern, que son la vanguardia. Habrá además una big band, sueca en este caso. Con la ayuda de la Embajada, nos pudimos dar el lujo de traer algo que hasta visualmente es diferente y atractivo, sobre todo para el público que no tiene la costumbre de consumir jazz y que el Festival quiere captar, porque el que consume jazz viene de todas maneras. Y otra cosa que debe hacer un festival es crear obra, producir algo. Este año hay tres comisiones; se van a grabar y las partituras estarán en la web del Festival.

‘Sobre qué premisas se hicieron los encargos?

Los músicos de jazz tenemos un problema, aunque tal vez no es exclusivo nuestro: cierta cultura de gueto. Tocamos para músicos de jazz, para periodistas de jazz. Me interesaba romper con eso. La idea de las comisiones es que tres músicos del corazón del jazz establezcan diferentes tipos de diálogo. Le pedí a Mariano Otero que le hiciera un homenaje a su maestro Walter Malosetti. Es un noneto, con Walter como invitado. Es un diálogo entre generaciones. Le pedí a Guillermo Klein que hiciera versiones del Cuchi Leguizamón, y a Pepi Taveira y Enrique Norris que escribieran música para bailar, e hicieron un trabajo con la coreógrafa Andrea Servera. Uno es un diálogo entre géneros y el otro, entre disciplinas artísticas.

“Otra cosa en la que ponemos fichas son los cruces -agrega Iaies-. En Notorious y Thelonious armamos cruces entre músicos locales y de afuera. Los jazzistas argentinos somos muy de cabotaje. Salimos a tocar poco. De repente aquí va a estar Paula Shocron tocando con Perico Sambeat (saxofonista español), que hace 60 conciertos por año. Para Paula es un desafío. Por otro lado, es propiciar un contacto que tal vez pueda dar frutos”.

‘Cómo desribirías el salto que dio el jazz argentino en los ’90?

La posta pasó de una generación a otra. Calculo que en una primera etapa los músicos argentinos seguramente querían sonar como Fula no o Mengano. La generación actual tomó más riesgos. Cada vez hay más tipos haciendo sus propios proyectos. Hoy en Buenos Aires podés escuchar jazz los siete días de la semana, y no hablo de jazz de hotel, sino de tipos que están haciendo su música. Eso sólo pasa en Nueva York.

‘Puede hablarse de jazz argentino en un sentido estilístico?

No sé. Hay una primera posibilidad que prefiero descartar, que es la del uso del color local, si uno parte de la base de que el jazz no explicita aquello que es obvio. Yo lo escucho a Jodos y no me suena argentino, pero me suena a Jodos. Y eso es lo importante. Pepi Taveira suena a Pepi Taveira. Tampoco sé en cuántos lugares podés hablar de un jazz que tenga una identidad local, fuera de los Estados Unidos. Sin duda, Italia: los tanos suenan tanos, aunque toquen bop. Rava, que es uno de mis músicos favoritos, el año pasado me contaba por qué lo invitan tanto a tocar a Nueva York: “Porque toco como ellos tocaban en los años 50 -me decía-. No tengo ninguna prepocupación con la vanguardia, ni con los críticos, simplemente quiero tocar una buena melodía”.

“Y es cierto -concluye Iaies-. Cuando uno piensa qué es lo que nos sigue atrapando en esos discos de Art Farmer, por ejemplo, es que uno oye a un tipo poniendo toda su energía tratando de tocar una melodía lo mejor posible”.

Para más información: www.buenosairesjazz.gov.ar

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