Luis Salinas y el jazz


“Me gusta el jazz porque no tocás nunca el mismo tema dos veces”

Fuente: la capital.com.ar
por: José L. Cavazza

Luis Salinas vuelve a Rosario, una ciudad donde sintió por primera vez de qué se trata la libertad musical para tocar.

Luis SalinasPara seguir disfrutando a pleno del sonido que brota de su guitarra, Luis Salinas tiene como estrategia variar de género en cada concierto que programa. O guardar la viola en el ropero un par de dí­as para tener más ganas de tocar en el show. Así­, la pasión está garantizada. Por eso César, un amigo pianista y coterráneo de Monte Grande una vez le dijo tras un recital: “Te felicito porque seguí­s teniendo el mismo entusiasmo”. Gracias a esta táctica, el virtuoso guitarrista oriundo de esa localidad bonaerense llegará a Rosario con su guitarra eléctrica para presentar su recital de latin jazz hoy, a las 22, en el auditorio Fundación Astengo (Mitre 754).

—¿Cuál de tus discos representa mejor este show de latin jazz?

—Son momentos diferentes. “Salinas”, que fue el primero que fui a tocar a Rosario, y “Rosario” son discos que tienen más o menos la misma onda. Después, “Ahí­ va” es el primer disco de latin jazz que hice en Argentina, con Daniel Mazza, Peyceré… Tiene el gusto de haberlo hecho con músicos argentinos. “Muchas cosas”, que es último álbum que hice, es el trabajo en que yo armé la base de arriba a abajo. Una obra pareja porque siempre están el mismo baterista, el mismo bajista y el mismo tecladista. En los otros discos no pasa eso. Si me apurás, creo que “Muchas cosas” es el disco que más tiene que ver con el espectáculo que llevo a Rosario. Un grupo parecido al que grabó aquel disco, incluidos Javier Lozano que tocó el teclado en ese álbum y Pocho Porteño que hizo percusión. También voy a llevar a Jota Morelli, que es todo un orgullo argentino, que además de haber tocado con Spinetta y Fito estuvo cinco años con Al Jarreau.

—¿El espí­ritu del show, al margen del nombre, sigue siendo aquel de la improvisación?

—Sí­, más allá del latin jazz, de la fusión del funky y del blues y más allá de los ritmos que haga, es el concepto del jazz y el blues, en definitiva, el que controla el tema y la improvisación. Y creo que para tocar un funk o una pieza de jazz, Jota es el mejor.

—Un show bien eléctrico…

—Y eso está bueno, porque la última vez que estuve en Rosario toqué la guitarra con cuerdas de nylon… Estaba muy nervioso porque era el primer show de presentación del quí­ntuple disco (“Clásicos de música argentina”, 2006), que era muy difí­cil de armar. La verdad es que tení­a ganas de ir a tocar la viola eléctrica que, además, fue con la que debuté en Rosario… Hací­a bastante tiempo que no iba a Rosario a tocar con la eléctrica.

—¿Tenés las mismas ganas de tocar la guitarra como al comienzo de tu carrera?

—Uno de los mejores elogios que tuve fue después de tocar en el teatro Coliseo, en la ciudad de Buenos Aires. Un músico amigo de Monte Grande, César, me dijo: “Te felicito porque seguí­s teniendo el mismo entusiasmo”. Yo trato siempre de conservar la pasión por la música, aunque es probable que ya no esté tocando todo el dí­a como antes…

—Antes tocabas en medio de una cena con amigos, arriba de los aviones… ¿Esa relación con la guitarra sigue siendo así­?

—Creo que por mi hijo, por estar más tiempo atento a él, ya no estoy tanto tiempo arriba de la guitarra. A veces, inclusive, me privo de tocar para tener muchas ganas de tocar en el show. Por ejemplo, una de las formas que tengo para conservar la pasión es que después de tocar en Cosquí­n música argentina con Mercedes Sosa salió lo de Cuba y me fui a tocar latin jazz con Chucho Valdes, luego en Buenos Aires hice cuatro conciertos de tango, después toqué folclore en Salta, Tucumán y Santiago del Estero que fue como ir a tocar jazz a Nueva Orleans, y el fin de semana pasado toqué el disco “Muchas cosas” en La Plata. Esta semana hay un concierto por los discos de “Música argentina” y enseguida parto para Rosario para hacer latin jazz. Armo los conciertos de un modo que me den muchas ganas de hacerlos. Y, aunque no esté todo el tiempo arriba de la guitarra, me paso el dí­a escuchando música.

—Técnicamente, ¿necesitás estar mucho tiempo tocando la guitarra?

—No, siempre se necesita, y si ahora no lo estoy haciendo es porque quiero estar más tiempo con mi hijo que está creciendo maravillosamente. Cuando viajo lo extraño mucho así­ que aprovecho estar más tiempo con él cuando estoy aquí­ en Buenos Aires. Pero tocando siempre se aprende algo nuevo, porque la música, como la vida, no es llegar a ningún lado sino recorrer el camino. Por eso a mí­ me gusta el concepto de jazz, porque los momentos siempre son diferentes y nunca tocás el mismo tema dos veces.

—¿Qué tipo de disco te gustarí­a hacer ahora?

—Estuve en Cuba y ensayamos para entrar al estudio con los músicos de Chucho Valdes y con Javier Lozano para hacer un disco de bolero y salsa. Tuve un reencuentro con Ricky Peterson, que estuvo en mi primer disco, “Salinas”, y hay una posibilidad de que produzca un disco de funk y jazz grabado en Estados Unidos. Ese es el disco que me gustarí­a hacer ahora.

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